En una mágica alborada de vida, En que debíamos del amor la gloria, De ponto no hubo ni despedida, Y me dejó en la vida como un paria. Eres en mi templo la gloria adorada, No puedo permanecer altivo y celebrando, Si para mí no eres una alborada, Siempre eso me dejaría muy penando. Para mí es como un gran sacrificio, El poder de ver mis sueños realidad, Has abierto en mi alma un orificio, En que entró un gran amor de verdad. Tan hermosa eres mi amante, Mariposa en el hueco de una flor, Si tu risa era mi luz flamante, En mi hogar eras mi buen calor. Estoy tragando palabras difíciles, Si en mi mundo nunca dijiste adiós, Mis lágrimas no caen en suelos fértiles, Que se apiade de mí el buen DIos. No es voluntad de los mortales pesares, Si es de la vida ingrata del que padece, Si no será de mi glorias y cantares, El destino, la llama del amor humedece. La lluvia viene con los pesares, Tú nunca dijiste adiós mi amante Eso enciende todo desierto paraje, Hundido estoy, igual que un maleante. Hino Pando Palacios. Dinapi Registros.

Publicado por Hino Pando

intelectual autodidacta

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