RENUNCIAMIENTOS. Dedicatoria En la faz de tu olvido, crece mustia una flor. En cruel sed de un dolor, trina triste un ruiseñor. Que es tormenta de fuego y un silencio triste en ti, y en mi ser que fue tu gloria. Y fue las noches ataviados de crepúsculo de sangre; horrísono truena; el buen dios omnipotente. Cual finas líneas de hilos candentes; cruza el cielo llameantes rayos, y a lo lejos en penumbras y trazos del eterno misterio; navega alma mía cual carabela entre las sombras. Cuan difícil me fue encontrar una senda floreciente en mi camino, entre vientos y tornados. Es larga la ilusión; es como ver bordes de oropeles en las rodelas; a lo lejos puestas al sol en su ocaso! Pero cuan menester es llegar al borde del Leteo; y beber de sus aguas a olvidar embustes del pensamiento; como la musa que en otro tiempo, fue nereida en los Solares de mi alma y de ensueños. Fue como brillo de una estrella o en mi mano la perla que ha perdido su brillo al paso fugaz de tiempos. Y yo que veo entre la ráfaga del viento en los rincones del alma, el laberinto confuso de mi vida y de mis anhelos que aún brillan cual cirio del pebetero!! Hinopoemas

Publicado por Hino Pando

intelectual autodidacta

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